Tiene poderes mejor que los rayos X, no es hecho de acero, su perfección atómica está en su sonrisa y un par de luces que la acompañan, no hay kriptonita que lo haga débil y no es un súper héroe famoso pero te rescata de tus días más tristes.
No hay cielo que lo detenga, le gusta volar, volar cometas, no importa si es invierno, no hay invierno en su corazón, siempre tiene un sol en su bolsillo dispuesto a compartirlo.
No le importaría perderse un buen concierto si su conversación lo divierte más, jamás se quitaría las amígdalas, pues tendría una cosa menos en común contigo. Le gusta cocinar, tomar vino, el desayuno, el arte, las fresas, bailar, le encanta que lo mimes, vive por él, vive de sueños.
Un día te duermes hablando con Nadie y cuando despiertas, Nadie ha cambiado tu rutina lúgubre, tu sábanas son arcoíris, el lavaplatos está lleno de flores, huele a la sección de frutas del supermercado, todo es color vainilla y mientras llueve afuera, imaginas que caen gotas de chocolate.
A Nadie le gusta bañarse a las diez de la noche, pues entonces cuando amanezca junto a ti, tendrá veinticinco minutos más para abrazarte. No le importa hablar contigo toda la madrugada, pues ha dejado de dormir por hacer trabajos y sería un tonto no dejarlo de hacer por algo que le gusta. Me gustaría nombrar otra de las cosas que le gustan en orden posterior a la palabra “típico” pero esas cosas no existen, Nadie es de todo un poco menos típico, empiezo a creer que es único.
Cuando hablas con alguien que te gusta sólo piensas en preguntas para romper el hielo, con Nadie no hay hielo, las preguntas nadan en su hábitat natural. Cree en el amor, te haría el amor, pero primero le gustaría cenar contigo, conocerte y descifrarte, en la cama de Nadie no son bienvenidas las extrañas.
No sabes de dónde apareció o por qué lo hizo, no sabes si lo mereces, si es tuyo, si es de otra, si son amigos, si se gustan, sólo sabes que cree en el amor como un primerizo si importar cuántas veces le haya tocado recoger sus pedazos.
Él es el ramo de novia que todas se pelearían en un matrimonio, es el primer café de la mañana, es la parte divertida del día y por la que esperas impacientemente que llegue la noche. Es justo lo que quieres, lo que te gusta sin conocerlo del todo, no existe punto de comparación, por eso decidí llamarlo “Nadie”, porque nadie es ni será jamás como él.
Nadie es perfecto, nadie sabe todos mis secretos.